jueves, 10 de junio de 2010

En vísperas de un Mundial…

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En vísperas de un Mundial el mundo se vuelve más redondo.

Pierde presión en los polos, los continentes con sus fronteras se asemejan a los cascos y costuras de una gastada pelota de cuero.

En el caso de Argentina, le pese a quien le pese, el mundial se filtra en todos los ámbitos y sectores. Digo en todos porque la pelota es lo nuestro.

No alcanza con declarar al Pato como Deporte Nacional para que nos represente; hagamos una encuesta, una votación por todo el país para elegir el deporte que verdaderamente nos identifique. Sin importar si su origen es inglés, francés, o camboyano: el fútbol es el deporte popular argentino.

¿Acaso alguien recuerda películas, poemas, cuentos, libros, pinturas, esculturas, canciones, tatuajes y discusiones sobre el Pato?

Homenajeando a Dolina, Fontanarrosa y Galeano: El fobal es arte, es cultura.

Al presenciar un partido se entra en contacto con guiones, coreografías y actuaciones, pinceladas y tallados.

Cuando se vive el fútbol se sienten acordes y melodías, recitados, risas y llantos, aromas y olores.

Es de obtusos y fundamentalistas culpar al fútbol de diversos males sociales. La violencia, las drogas, el exitismo y derrotismo existen más allá de un estadio. Como afirma el escritor mendocino Rodolfo Braceli en su libro “De fútbol somos, la condición argentina”, Si el fútbol no existiera, ¿la primera y la segunda guerras mundiales no hubieran sucedido? ¿el respeto por el diferente hubiera dejado de ser un tema por ya haberse convertido en un hábito? ¿la famosa condición humana estaría hoy en otro escalón?.

El fútbol no causa ni agrava: espeja.

A través de él emergen las miserias de nuestro mundo. El espejo no tiene la culpa de lo que refleja. La radiografía no tiene la culpa de los tumores.

Tanto para los defensores acérrimos como para sus mas fervientes detractores, ¡Basta!

Basta, de canonizar y demonizar al espejo.

Es hora de repasar y repensar los valores de la sociedad actual; es tiempo de entender

que contrariamente a lo que se dice cuando empieza un mundial, el mundo no para: gira más que nunca.

Y eso es cultural.

Extraído de: Centro Cultural España Córdoba

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